CLAYFACE: ¿Sabes realmente quién eres? | RESEÑA

¿Qué pasa cuando aquello que te hace reconocible desaparece por completo? Clayface lleva esta pregunta al terreno del horror corporal para contar una historia sobre la obsesión con la apariencia, la identidad y los límites que alguien puede cruzar por recuperar lo que perdió.

Dirigida por James Watkins, esta producción de DC Studios se aleja de las tradicionales historias de superhéroes para explorar el lado más oscuro de uno de los villanos del universo de Batman. Aquí no hay grandes batallas ni héroes intentando salvar el mundo el verdadero conflicto ocurre en el cuerpo y la mente de su protagonista.

Personajes: Detrás del monstruo está Matt Hagen

Tom Rhys Harries interpreta a Matt Hagen, un actor cuya vida cambia radicalmente después de sufrir una agresión que destruye su rostro y pone en riesgo su carrera. Su desesperación por recuperar su apariencia lo conduce hacia un tratamiento experimental que tendrá consecuencias inesperadas.

Por su parte, Naomi Ackie interpreta a Caitlyn Corr, una científica que forma parte de este proceso. Ambos personajes representan dos caras de una misma obsesión la necesidad de cambiar aquello que somos, incluso cuando no sabemos cuál será el precio.

DC se atreve a mostrar su lado más grotesco, ¿vale la pena?

Uno de los mayores aciertos de Clayface es su apuesta por el body horror. Las transformaciones físicas, el maquillaje y los efectos visuales construyen una atmósfera incómoda que se aleja bastante de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas de cómics.

Pero detrás de lo grotesco existe una reflexión interesante sobre los estándares de belleza y la importancia que le damos a nuestra apariencia. Matt no solamente pierde su rostro, también pierde aquello que considera esencial para reconocerse a sí mismo.

Clayface es una apuesta arriesgada que encuentra su mayor fortaleza en el horror corporal y en la transformación de Matt Hagen. No reinventa el género, pero sí ofrece una perspectiva distinta de un personaje que merecía algo más que ser simplemente un villano. Al final, la pregunta más inquietante no es en qué se convierte Matt, sino cuánto de sí mismo está dispuesto a perder para volver a ser quien era.

Realmente es una de las mejores películas que nos ha ofrecido DC Cómics y que está a la altura de cintas como “The Batman” o “El Joker” , además de que no cuenta el origen de un villano, cuenta realmente el desarrollo de cómo uno se va perdiendo al punto de no saber realmente quien eres en verdad. ¿Y tú realmente sabes que rostro le das a las personas?

El camino que toma esta historia es lo que se debe de lograr con las próximas, por que realmente un fan o cualquiera que este en la sala de cine, se sentirá identificado y lo más importante disfrutara de una manera exquisita cada una de las peleas, los conflictos y acompañara a Matt a descubrir su verdadero rostro.